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La gastronomía es un cuento

Escrito por
Alessia Cisternino
, El
30/04/2018

A vueltas con la novela gastronómica. De los grandes clásicos a los fenómenos editoriales más recientes.

Comemos todos los días. A menudo lo hacemos en compañía. Comemos en casa, comemos en restaurantes con estrella MICHELIN. Hacemos la compra, compramos libros de recetas. Comer es necesario y, a la vez, nos interesa. ¡Sobre todo, en los últimos tiempos! ¿Cómo no iba a ser la gastronomía un tema atractivo para las editoriales?

No hablamos de recetarios, ensayos o memorias de gourmets empedernidos, sino de pura ficción para saborear. Libros en los que la gastronomía resulta tan importante como los demás sentimientos que mueven a los protagonistas.

Imposible no citar a Pepe Carvalho, el centro de tantas novelas y relatos de un escritor gastrónomo como Manual Vázquez Montalbán. La importancia de la gastronomía para este personaje (y para su creador) es tal, que hasta hay un libro que recoge las recetas más suculentas del detective.

El amor es dulce como el chocolate, incluso cuando el camino hacia el esperado final feliz está lleno de obstáculos. Como Agua para el chocolate (1989), una famosa novela de la mexicana Laura Esquivel que narra el amor entre Tita, excelente cocinera, y Pedro. Entre miles vicisitudes y sabrosas recetas.

Chocolat (1989) Joanne Harris cuenta cómo la vida de un pequeño pueblo francés se ve revolucionada por la llegada de Vianne y de su tentadora bombonería.

La primera novela de Muriel Barbery, más conocida por La elegancia del erizo (2016), se titula Rapsodia gourmet (2000) y es una pequeña joya. Cuenta la historia de un famoso y muy temido crítico gastronómico que, llegando al final de sus días, busca en su memoria un sabor único, el más importante de todos los que ha probado en su larga vida gastronómica.

Entre los títulos más recientes, está Un viaje de diez metros (2000), de Richard C. Morais, novela protagonizada por un brillante chef indio que mueve sus primeros pasos en el restaurante de Madame Mallory, con 1 estrella MICHELIN, y acaba convirtiéndose en un chef de éxito. La ansiada tercera estrella llegará, quizás, pero no donde parece más obvio.

Los cocineros no siempre son príncipes azules, sino personas de mucha carne y muchos huesos. El chef (2014), una novela escrita por Simon Wroe, es un relato irreverente sobre el lado oscuro de las cocinas de los restaurantes y, cómo no, sobre sus controvertidos (anti) héroes.

Y hablando de lados oscuros.

La novela negra gastronómica es un filón narrativo de reciente cuño que ocupa un lugar aparte dentro de la ficción gastronómica. Un fructífero subgénero que saca los ingredientes básicos de la literatura negra –asesinatos, persecuciones, misterio, intriga– de su contexto natural para reambientarlos en una cocina o una mesa.

Yanet Acosta, escritora y periodista gastronómica, es una de las representantes españolas de este nuevo subgénero narrativo con títulos como El chef ha muerto (2011).

También lo es Xabier Gutiérrez, chef, psicólogo y escritor que dirige desde hace más de 20 años el departamento de innovación del Restaurante Arzak (Donostia / San Sebastián, 3 estrellas MICHELIN). Sus libros El aroma del crimen (2015), El bouquet del miedo (2016), Sabor crítico (2017) son ya unos clásicos del género.

El Cook Lit o Kitchen Lit (donde “Lit” está por “literatura”) es otra corriente de la narrativa gastronómica que se dirige especialmente a un público femenino. Las historias suelen estar protagonizadas por mujeres muy diferentes entre ellas, pero que comparten un rasgo común: su pasión por la cocina. Ya sea como cocineras, empresarias o simples aficionadas. ¿Un título y un buen ejemplo? Una chef con estrella de Jenny Nelson. La novela está ambientada entre los restaurantes más exclusivos de Manhattan y la Toscana y cuenta la historia de una cocinera, Georgia, que lucha para salir de un bache personal y profesional y acabará dándose una segunda oportunidad para reinventar su vida. Empezando, claro está, por la cocina.

 

Foto: iStock

 

 

 

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